Hay una gran energía acumulada en Perú, según sismólogo

26 mayo 2019

Julio Kuroiwa, catedrático de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), afirmó a Sputnik que Perú vive una fase de silencio sísmico.

En entrevista con Sputnik, el sismólogo y profesor de la Universidad Nacional de Ingeniería, Julio Kuroiwa, aseguró que, dentro de cinco o diez años, habrá un terremoto de gran intensidad en la capital del Perú porque se encuentra viviendo una «fase de silencio sísmico» por la gran energía que acumula.

«(La actividad sísmica) del país ha sido un poco superior este año; sin embargo, si observamos el mapa sísmico desarrollado por el Instituto Geofísico del Perú (IGP), se puede notar que entre Pativilca (límite norte de Lima) y Cañete (límite sur) la energía liberada es mucho menor que en los departamentos fuera de Lima (…)», explicó.

Este proceso muestra la existencia de una zona de «silencio sísmico«, añadió. El científico tomó como referencia un fenómeno similar que se registró en México antes del trágico terremoto de Michoacán en 1985 para asegurar que en Lima ocurriría otro terremoto dentro de cinco o diez años.

«En términos prácticos, un sismo fuerte puede ocurrir en cualquier momento; sin embargo, para que sea razonable la preparación estamos asumiendo que el plazo que nos advierten los datos del IGP es de cinco a 10 años», abundó.

Desde 1974, en Lima, no se han registrado movimientos telúricosque provoquen terribles consecuencias. En ese sentido, el también autor de diversos libros sobre sismos en el Perú aseguró que estudios estiman un «inminente» temblor fuerte en Lima entre magnitudes de 8,3 y 8,5.

«El gran problema que tiene Lima es el gran riesgo que tienen las personas que viven en los asentamientos humanos del norte, este, sureste y sur (zonas periféricas, arenosas y desérticas) porque allí se han levantado construcciones sin ninguna planificación o control de los materiales», alertó.

Detalló que las edificaciones construidas por poblaciones vulnerables son de hasta cuatro pisos y sus bases son de arena, por lo que son más propensas a caer durante un terremoto. «Según estudios hechos por académicos peruanos con la cooperación suiza, la Unión Europea y la cooperación japonesa entre 2008 y 2013, los daños en Lima serían cuantiosos y las víctimas muy numerosas, y aunque no me guste llamarlo así, el que viene sería «el terremoto de los pobres», aseguró.

Fuente: La República.