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201 años del Congreso: de la independencia a la impopularidad

20 septiembre 2023

Con la desaprobación del 83 por ciento de los ciudadanos, según la encuesta de IPSOS Perú en agosto, el Parlamento conmemora este 20 de septiembre 201 años de creación. Recordemos en el siguiente informe los primeros momentos de nuestro Poder Legislativo y su actual crisis de aceptación ciudadana.

El viernes 20 de septiembre de 1822, los primeros diputados del país se reunieron a las 10 de la mañana en la sede del flamante gobierno peruano y se dirigieron a la Catedral de Lima para recibir la bendición católica y jurar sus cargos. Con esa ceremonia quedó instaurado el primer Congreso Constituyente del Perú.

El abogado e historiador José Palomino Manchego precisa que el Congreso peruano nació bajo el Protectorado del general José de San Martín, y su conformación por representantes de cada departamento del Perú estuvo inspirada en las Cortes de Cádiz que funcionaron en España entre 1810 y 1814.

Asimismo recuerda que el primer Congreso Constituyente de 1822 tuvo como objetivo asegurar la independencia y aprobar la primera Constitución Política del Perú, de 1823, la cual demarcó la forma del Estado y la separación de poderes.

«Las bases que se dieron en 1822 constituyen las vivas maestras, por ejemplo, la forma de Estado, la forma de gobierno, derechos fundamentales, poderes públicos, separación de funciones, que es lo más importante», dijo.

El primer Congreso comenzó sus sesiones en la sede de la Universidad de San Marcos, ubicada donde ahora está el Palacio Legislativo, en el centro de Lima. La independencia todavía no estaba consolidada, por lo tanto, los diputados tuvieron que trasladarse al Callao y luego a Trujillo hasta el 19 de julio de 1823, cuando fue disuelto por el Mariscal José de la Riva Agüero.

El Parlamento también sesionó en Huancayo en 1839, tras la caída de la Confederación Perú-Boliviana. En dicha ciudad, los legisladores redactaron una de las constituciones que rigió en el país. Además, establecieron la obligatoria presentación del presidente de la República ante el Congreso, para dar su mensaje cada 28 de julio.

Desde el siglo XX, el Congreso peruano ha sido disuelto al menos siete veces de manos de un presidente. La primera vez fue en 1919 bajo el impulso de Augusto Leguía, y la última en 2019, cuando Martín Vizcarra adoptó esa medida. En diciembre de 2022, Pedro Castillo intentó disolver el Parlamento de manera inconstitucional, con el fin de tomar el control de otras instituciones. Sin embargo, la democracia prevaleció ante esta intentona.

Situación actual del Parlamento

En 2023 el Congreso recibe su aniversario tal cual lo hizo el año pasado, cuando llegó a su bicentenario: con un alto nivel de desaprobación. En julio último, solo el 5,9% de la población expresó su respaldo a la gestión del Parlamento en la encuesta urbano-rural de CPI.

Investigaciones a los legisladores denominados ‘Los Niños’, que presuntamente beneficiaron al expresidente Pedro Castillo a cambio de prebendas; o denuncias contra los congresistas tildados de «mochasueldos», por supuestamente retener los salarios de sus colaboradores, contribuyen a la percepción negativa de los ciudadanos hacia el Parlamento.

Paradójicamente, los también llamado padres de la patria, que fueron elegidos por voto popular, enfrentan una prolongada y también heredada crisis de popularidad. Omar Castro, gerente general de CPI, considera que los ciudadanos han perdido toda esperanza en el Parlamento.

«Lo que es claro es que la ciudadanía ya no espera nada por parte del Congreso. La ciudadanía entiende o percibe que hay una especie de complicidad entre el Ejecutivo y el Legislativo por no irse, para no hacer un adelanto de elecciones y poderse quedar», indicó.

Las denuncias contra los legisladores y la percepción de que ellos solo se preocupan por sus intereses particulares originan que solo el 8% de los ciudadanos esté satisfecho con la democracia, según opinión del secretario general de la Asociación Civil Transparencia, Iván Lanegra.

«Los políticos no están conectando con las demandas de la ciudadanía y no siente la gente que los políticos están respondiendo a los problemas más serios que tiene el país. Ese es el problema de fondo y en tanto no resolvamos esa situación, las cifras van a seguir siendo tan bajas como las que vemos ahora», sostuvo.

En septiembre de 2022, José Williams asumió la presidencia del Congreso con la promesa de restaurar la confianza ciudadana. Sin embargo, no logró mejorar la impopularidad del legislativo. Ahora, esa responsabilidad recae sobre Alejandro Soto quien enfrenta la misma falta de confianza pública por una serie de denuncias y problemas similares a los de otros legisladores y el propio Parlamento.

Fuente: La República.